Hoy es imposible hablar de heavy metal sin mencionar a Iron Maiden. Pero antes de los estadios, las giras mundiales y Eddie, todo comenzó con un joven bajista del East End de Londres decidido a crear música a su manera.
La historia arranca en 1975, cuando Steve Harris funda Iron Maiden. Su idea era combinar la fuerza del heavy metal con melodías, cambios de ritmo y estructuras más complejas, influenciado también por bandas como UFO, Wishbone Ash, Genesis y Jethro Tull.
Lo que probablemente no imaginaba era que estaba dando forma a una de las bandas más importantes de la historia del género.
¿Sabías de dónde viene el nombre Iron Maiden?
Steve Harris tomó inspiración de The Man in the Iron Mask y de la “Iron Maiden” o “doncella de hierro”, nombre asociado históricamente a un supuesto instrumento de tortura.
Oscuro, potente y fácil de recordar. Perfecto para una banda que recién comenzaba a construir su identidad.
Pero hay un detalle curioso: ya había existido otra banda llamada Iron Maiden. Harris incluso ha contado que recibieron un reclamo por utilizar el nombre.
No funcionó.
El nombre se quedó.
Antes de Bruce Dickinson
Aunque hoy Bruce Dickinson es una de las voces más reconocibles del metal, no fue el primer cantante de Iron Maiden.
Después de varios vocalistas durante los primeros años, Paul Di’Anno se convirtió en la voz de los dos primeros álbumes de la banda: Iron Maiden (1980) y Killers (1981).
Su estilo era más crudo, agresivo y callejero, entregándole a esta primera etapa de Maiden una personalidad muy diferente a la que llegaría posteriormente con Dickinson.
El demo que comenzó a cambiarlo todo
Antes de tener un contrato discográfico, Iron Maiden necesitaba algo bastante sencillo: conseguir más conciertos.
A finales de 1978 entraron a un estudio en Cambridge y grabaron cuatro canciones: Prowler, Iron Maiden, Invasion y Strange World.
El presupuesto era limitado, pero esas grabaciones terminarían siendo fundamentales.
El DJ Neal Kay, figura importante de la escena heavy metal londinense, comenzó a tocar el demo en el Heavy Metal Soundhouse y Prowler llegó al primer lugar de su ranking basado en las preferencias del público.
La banda comenzó a llamar la atención.
Parte de aquel material terminaría apareciendo en The Soundhouse Tapes, un EP publicado de manera independiente en 1979 que hoy es una pieza especialmente buscada por coleccionistas.
Eddie no siempre fue como lo conocemos
Y entonces aparece otro protagonista: Eddie.
Antes de convertirse en el personaje de las portadas, Eddie ya existía de una manera mucho más rudimentaria dentro de los primeros shows de la banda.
La llegada del ilustrador Derek Riggs transformaría esa idea en uno de los personajes más reconocibles de la historia del rock.
Desde entonces, Eddie ha cambiado de época, apariencia y personalidad una y otra vez.
Soldado, faraón, criatura futurista, monstruo…
Pero siempre reconocible.
Iron Maiden no había creado solamente una mascota. Había creado una identidad visual capaz de evolucionar junto con su música.
De los pubs a conquistar el mundo
En 1980 llegó su álbum debut, Iron Maiden. Solo un año después apareció Killers, todavía con Paul Di’Anno y con Adrian Smith incorporado a la formación.
Después vendría uno de los grandes cambios de su historia: la llegada de Bruce Dickinson.
Con él publicarían The Number of the Beast en 1982 y comenzarían una nueva etapa que terminaría llevando a Maiden a escenarios de todo el planeta.
Pero para entender en qué se convertiría Iron Maiden, hay que conocer primero aquellos años.
Los pubs de Londres.
Paul Di’Anno.
Los primeros conciertos.
El nacimiento de Eddie.
Y la energía de una banda que todavía estaba construyendo su leyenda.
Y aquí comienza nuestra colección
En Plaza Colecciones quisimos comenzar este recorrido precisamente en esa primera etapa.
Killers será la primera entrega de nuestra colección Iron Maiden.
Un disco que captura a la banda justo antes de dar uno de los saltos más importantes de su historia.
Porque algunos discos se escuchan.
Otros merecen formar parte de tu colección.
