No canta. No toca ningún instrumento. Y, sin embargo, es probablemente el integrante más reconocible de Iron Maiden.
Su nombre es Eddie.
Durante décadas ha sido asesino, soldado, faraón, cyborg y hasta una criatura llegada del futuro. Pero antes de conquistar portadas, escenarios y camisetas alrededor del mundo, Eddie tuvo un origen mucho más sencillo.
Y bastante extraño.
Antes de las portadas, Eddie ya estaba en el escenario
Eddie apareció en el universo de Iron Maiden antes incluso de convertirse en el personaje que hoy conocemos.
Durante los primeros conciertos de la banda existía una máscara colocada sobre el escenario, conocida como “Ed the Head”.
El espectáculo tenía un detalle especialmente macabro: durante los shows podían hacer que desde la máscara salieran líquidos simulando sangre sobre el baterista.
Era una versión bastante rudimentaria de Eddie, pero la idea ya estaba ahí: Iron Maiden no quería ofrecer solamente música. También quería crear un espectáculo.
Faltaba alguien capaz de darle un rostro definitivo.
Entonces apareció Derek Riggs
El responsable sería el ilustrador británico Derek Riggs.
Lo curioso es que la imagen que terminaría convirtiéndose en Eddie no había sido creada originalmente para Iron Maiden.
Riggs había realizado una ilustración de una criatura de aspecto punk, demacrada y de cabello salvaje. Cuando el equipo de la banda conoció su trabajo, vio inmediatamente el potencial del personaje.
La ilustración fue adaptada y terminó protagonizando el primer álbum de Iron Maiden en 1980.
Eddie acababa de encontrar su rostro.
El secreto estaba en no dejarlo siempre igual
Una de las decisiones más brillantes fue no encerrar al personaje en una única apariencia.
Con cada nuevo disco, Eddie podía transformarse.
En Killers apareció como un asesino armado con un hacha. En The Number of the Beast controlaba al mismísimo diablo como una marioneta. En Powerslave se convirtió en una gigantesca figura egipcia. Y en Somewhere in Time apareció transformado en un personaje futurista.
El resultado fue extraordinario.
Cada álbum podía tener una identidad completamente diferente sin dejar de sentirse inmediatamente como Iron Maiden.
Las portadas escondían mucho más de lo que parecía
Derek Riggs además convirtió varias ilustraciones de Maiden en pequeños juegos para los fanáticos.
Sus portadas están llenas de referencias, mensajes, nombres y detalles escondidos.
Una de sus firmas más conocidas era un pequeño símbolo gráfico que utilizaba para identificar sus trabajos y que los seguidores comenzaron a buscar entre las ilustraciones.
Eso convirtió las portadas en algo más que envoltorios para un disco.
Había que observarlas.
Acercarse.
Encontrar detalles.
Y volver a mirarlas.
Mucho antes de que existieran los “easter eggs” digitales, los seguidores de Maiden ya buscaban secretos en el universo de Eddie.
El Eddie de Killers
Y si existe una versión imposible de ignorar, es la de Killers.
En la portada de 1981, Eddie aparece sosteniendo un hacha ensangrentada en medio de una calle nocturna de Londres.
Pero hay un detalle especialmente interesante.
El escenario está inspirado en el sector londinense donde vivía Derek Riggs en aquella época, incorporando elementos de su propio entorno dentro del universo de Maiden.
La ilustración captura perfectamente el espíritu del álbum: oscuro, urbano, agresivo y todavía muy conectado con los primeros años de la banda.
Eddie ya no era simplemente la criatura extraña del primer disco.
Ahora tenía personalidad.
¿Mascota o integrante de Iron Maiden?
Con el paso de los años, Eddie dejó de pertenecer solamente a las portadas.
Apareció en escenarios gigantes, afiches, videojuegos, figuras, cómics, merchandising y prácticamente cualquier formato imaginable relacionado con la banda.
Cada generación ha conocido una versión diferente.
Pero todas siguen siendo Eddie.
Y ahí está probablemente la genialidad del personaje: puede cambiar completamente sin perder su identidad.
Por eso hablar de la historia visual de Iron Maiden es también hablar de la historia de Eddie.
Una historia que también se colecciona
Para un coleccionista, cada portada de Iron Maiden representa mucho más que el álbum que contiene.
Es un capítulo diferente del mismo universo.
Y nuestra colección comienza con uno de los Eddie más emblemáticos de todos.
Eddie. Un hacha. Una calle oscura. 1981.
Killers, la primera entrega de la colección Iron Maiden de Plaza Colecciones.
Porque hay portadas que reconoces al instante.
Y otras que se convierten en historia.
